China
que el margen se defiende en el detalle, no en la reunión
Lo que descubrí: Que la calidad no se declara en un manual, se verifica en la línea. Que el respeto en ese entorno no se gana con el cargo, se gana bajando al piso de planta y demostrando que entiendes el proceso mejor que quien lo opera. Y que la velocidad asiática no es descuido — es una tolerancia distinta al error, calibrada de otra manera.
Lo que hago hoy con eso: Cuando negocio un contrato de infraestructura de USD 600 millones, no me quedo en el precio de la propuesta. Voy al componente, a la estructura de costo real, al supuesto de volumen. Esa disciplina la aprendí revisando bills of materials de quince líneas de producto en un galpón de Shenzhen, no en un MBA.